Spotify no es solo una aplicación para escuchar canciones; es la caja fuerte de la industria. Los datos de 2025 confirman que Spotify controla aproximadamente un tercio de todo el dinero que mueve la música grabada a nivel internacional.
Charlie Hellman, director de Música de la empresa, saca pecho tras anunciar que el año pasado repartieron más de 11 000 millones de dólares a los propietarios de derechos, la cifra anual más alta jamás registrada. Si echamos la vista atrás, los pagos acumulados desde 2017 rozan los 70 000 millones, el doble en menos de una década.
Mientras Spotify asegura que sus retribuciones a artistas y sellos subieron más de un 10 % en 2025, el resto de vías de ingresos -como las ventas físicas o las descargas- apenas crecieron un 4 %. Esto evidencia que el streaming es su motor principal y que la dependencia de los algoritmos es absoluta.
Y en el lado de los músicos independientes y las discográficas pequeñas, ya se embolsan la mitad de las regalías. Según la empresa, nunca antes tantos autores habían logrado facturar seis cifras anuales sin necesidad de pasar por el filtro de los grandes conglomerados.
Spotify contra la IA basura
Pero no todo consiste en cobrar. Con más de 100 000 nuevos temas subiéndose a la nube cada día, es una tarea titánica lograr que alguien te escuche. Hellman admite que la visibilidad es el gran obstáculo para los recién llegados, que deben pelear contra toda la historia musical acumulada en un mismo lugar.
Para intentar poner orden, preparan funciones como SongDNA, que mostrará los créditos detallados de compositores y productores, además de herramientas para vender entradas de conciertos y el regreso de editores humanos que ayuden a curar el contenido.
Aquí aparece la parte más delicada, ya que sigue creciendo el uso malintencionado de la inteligencia artificial en la distribución de pistas. Según Hellman, muchos utilizan la IA para inundar el servicio con material sintético de baja calidad, o «contenido basura», hechos únicamente para engañar al sistema y desviar dinero que debería ir a los creadores legítimos.
Para frenar esta tendencia, la compañía modernizará sus métodos de verificación y revisará con lupa la autoría de las canciones. Pero eso no quita que la compañía ha dejado a un lado la IA, de hecho, muchas de sus últimas novedades llevan la IA integrada, como por ejemplo la creación de listas de reproducción con IA y el poder vincular la cuenta con ChatGPT para ofrecer recomendaciones personalizadas.