Samsung ha dado un paso sin precedentes en su historia reciente; la compañía surcoreana ha confirmado oficialmente que retira la venta de TVs y electrodomésticos en China continental, poniendo fin a más de tres décadas de presencia en ese segmento del mercado. El anuncio, publicado en la web oficial de Samsung en China, atribuye la decisión a un «entorno de mercado en rápida transformación», aunque los datos detrás de la medida son mucho más contundentes.
Pérdidas millonarias y cuota de mercado en caída libre
Las cifras hablan por sí solas. Según SamMobile, la división de Pantallas Visuales y Electrodomésticos de Samsung registró pérdidas combinadas de unos 200.000 millones de wones (aproximadamente 118 millones de euros) en 2025. Al mismo tiempo, los ingresos del negocio de televisores en China han caído hasta representar apenas el 5 % de su nivel máximo histórico, mientras que las ventas totales de electrodomésticos no llegan al 1 % de su pico, según datos del sector citados por medios chinos.
La cuota de mercado offline de Samsung en China era ya testimonial, de un 3,62 % en televisores, un 0,41 % en frigoríficos y un 0,38 % en lavadoras a principios de abril de 2026.
Como recoge el Seoul Economic Daily, marcas locales como Hisense, TCL y Xiaomi acaparaban el 94,1 % del mercado chino de televisores el año pasado, mientras que todos los fabricantes extranjeros juntos —Samsung, Sony, Philips y Sharp— apenas sumaban el 3 % del total.
La presión de los rivales chinos no es nueva, pero se ha intensificado. En diciembre pasado, TCL llegó a superar brevemente a Samsung en el mercado global de televisores, según la consultora Counterpoint. Además, los aranceles estadounidenses y el aumento de costes de materias primas han erosionado aún más la rentabilidad del negocio.
Samsung retira TVs en China pero no abandona el país
La salida del segmento de consumo no implica una retirada total. Samsung mantendrá en China sus operaciones de móviles, semiconductores y dispositivos médicos. Las fábricas de electrodomésticos en Suzhou y las plantas de semiconductores en Xi’an y Suzhou seguirán funcionando con normalidad, orientadas principalmente a la exportación y a la producción de chips. La compañía también conservará sus actividades de I+D en el país.
En el terreno de los móviles, Samsung apuesta por una estrategia premium centrada en la gama Galaxy con funciones de inteligencia artificial, así como en modelos exclusivos para China como la serie W. La firma también prevé reforzar su colaboración con empresas locales de IA para adaptar sus servicios al consumidor chino. El gigante surcoreano informó a sus empleados en China durante una reunión interna celebrada el 6 de mayo, y comunicó la decisión a sus principales socios locales poco después. Los clientes que ya posean productos Samsung recibirán servicio posventa —instalación, devoluciones y mantenimiento— conforme a la legislación china de protección al consumidor.
El historial de Samsung en China es largo. Según el Seoul Economic Daily, la compañía arrancó su fábrica de televisores en Tianjin en 1994 y llegó a liderar el mercado chino de TV en 2006 con su modelo Bordeaux LCD, vendiendo tres millones de unidades al año. La disputa diplomática por el sistema antimisiles THAAD en 2017 y el auge del consumo patriótico chino aceleraron su declive. Fuera de China, Samsung sigue siendo el número uno mundial en televisores durante 20 años consecutivos, según la propia compañía.