El analista Willy Woo lanza un aviso que resuena con fuerza: la tónica de doce años entre Bitcoin y el oro ha saltado por los aires. Según su lectura, comentada en X, la criptomoneda debería cotizar muy por encima de su valor actual frente al metal precioso, pero las gráficas dicen lo contrario. El motivo de este frenazo tiene como protagonistas la amenaza cuántica y la pérdida de cuatro millones de BTC.
Woo advierte a quienes prefieren la euforia que la realidad es tozuda, ya que, aunque la red seguramente se arreglará con firmas resistentes a esta tecnología, eso no soluciona el gran problema de los 4 millones de monedas extraviadas que podrían volver a circular.
Woo calcula que existe un 75% de probabilidades de que esos bitcoins perdidos no se congelen mediante una bifurcación dura del protocolo. Esto obliga a los inversores a restar del precio actual de BTC el riesgo de venta de ese volumen masivo.
Para entender la magnitud de la cifra, Woo comenta que desde que las empresas empezaron a atesorar BTC en 2020, sumando todos los ETF al contado, apenas han reunido 2,8 millones de unidades. Hablamos de que las monedas perdidas equivalen a más de ocho años de compras institucionales, un dato demoledor que explica por qué el valor parece contenido antes de tiempo.
La larga espera del Día Q para BTC
Este descuento en la cotización seguirá vigente hasta que se disipe el riesgo del llamado Día Q, una fecha que se sitúa entre cinco y quince años en el calendario. Es un periodo extenso para operar con una amenaza así sobre la cabeza, sobre todo porque la próxima década será crítica.
Coincide con el fin del ciclo de deuda a largo plazo, el instante exacto en que los grandes capitales y los estados corren hacia activos fuertes para cubrirse del desapalancamiento global. Por eso el oro sube con fuerza en solitario, mientras Bitcoin arrastra esta incertidumbre tecnológica que le impide acompañar el ascenso como dicta la lógica.
Precio de BTC