Rusia aprieta las tuercas en su control sobre las comunicaciones digitales y esta vez el objetivo vuelve a ser WhatsApp. Roskomnadzor ha eliminado los dominios de la aplicación del sistema nacional, lo que en la práctica impide el acceso directo a los usuarios dentro del país.
Las autoridades lo ju8stifican alegando motivos de seguridad y lucha contra el fraude, pero la realidad hace pensar la intención de reducir la dependencia de servicios extranjeros. Quienes necesiten conectarse ahora dependen exclusivamente de VPN, aunque Meta advierte que estas vías reducen la protección de los ciudadanos. La compañía, etiquetada como organización extremista por Moscú desde 2022, dice que hará lo posible por mantener el servicio activo pese a las trabas.
No es una situación nueva, sino el punto álgido de una escalada que comenzó en agosto de 2025 con restricciones en llamadas y continuó en octubre impidiendo nuevos registros. Ahora, en febrero de 2026, el bloqueo parece total. Dmitry Peskov, desde el Kremlin, deja caer que la actividad podría retomarse si se cumple la legislación local, lo que suele traducirse en ceder datos y control de contenidos.
Pero WhatsApp no camina sola en esta complicada situación; Telegram también sufre cortes. Pavel Durov sospecha que estas presiones intentan dirigir a la población hacia MAX, una alternativa local desarrollada por VK. Esta aplicación es obligatoria en los dispositivos vendidos desde septiembre de 2025 y, aunque se vende como segura, los expertos temen que su cifrado sea débil y facilite el espionaje estatal.
Renovación visual y funcional de Telegram en medio de la tormenta
Mientras la política condiciona el uso de las aplicaciones en el este, Telegram sigue puliendo su funcionamiento con una actualización cargada de novedades estéticas y prácticas.
La versión para Android estrena una reescritura de código completa que mejora la velocidad y adopta el diseño Liquid Glass. Lo más llamativo es la nueva barra de navegación inferior, un elemento que acerca la usabilidad a lo que se ve en iPhone y permite moverse entre chats y ajustes sin lidiar con menús superpuestos. Además, se añaden efectos visuales en la interfaz que el usuario puede gestionar desde los ajustes de ahorro de energía si prefiere priorizar la batería.
Los usuarios de iOS también reciben su dosis de mejoras con elementos visuales adaptados a iOS 26, un visor de archivos multimedia renovado y menús contextuales más limpios. Más allá de la estética, si se marcha el dueño de un grupo, la propiedad se transfiere automáticamente a otro administrador tras una semana, evitando que el chat quede descabezado. También hay hueco para la productividad en iPad con nuevos atajos de teclado y para el ocio con los bots, que ahora admiten colores en sus botones.
Por último, la aplicación explora la economía de coleccionables permitiendo fusionar regalos digitales para obtener otros de mayor rareza.