Bruselas pone el foco en la atención del usuario. La Comisión Europea acusa formalmente a TikTok de haber diseñado su aplicación para crear adicción, centrándose directamente en el scroll infinito como uno de los grandes culpables, sobre todo cuando se trata de proteger a los menores.
Es un hecho inédito, ya que es la primera vez que los reguladores utilizan la Ley de Servicios Digitales (DSA) para catalogar el diseño de un producto como un riesgo sistémico para la salud mental, y no solo para combatir la desinformación o la falta de transparencia.
La resolución preliminar apunta al feed sin fin, los algoritmos de recomendación y la ausencia de topes de uso integrados. Las autoridades sugieren que la compañía china podría verse obligada a eliminar esa función de desplazamiento infinito, así como a endurecer el control del tiempo de pantalla.
Si TikTok no logra convencer a los reguladores de lo contrario, las sanciones económicas podrían ascender al 6% de sus ingresos anuales globales. Henna Virkkunen, jefa de tecnología del bloque, enmarca esta acción en un intento mayor por frenar los daños que sufren los usuarios jóvenes.
Desde la sociedad civil, organizaciones como la Fundación Panoptykon en Varsovia celebran el paso. Katarzyna Szymielewicz ve en esto una medida necesaria para detener los modelos de negocio que viven de la vigilancia y de exprimir la interacción ajena. Pero el asunto no se queda solo en la aplicación de videos cortos. Expertos como Jan Penfrat, de European Digital Rights (EDRi), consideran casi inevitable que la Comisión use este precedente para ir tras Facebook e Instagram. De hecho, Meta ya tiene investigaciones abiertas por patrones similares, y sería extraño que Bruselas no aplicara la misma vara de medir.
¿Fin del scroll infinito de TikTok en Europa?
La investigación lleva dos años en el horno. Aunque las dudas iniciales sobre el uso de datos parecieron resolverse mediante la cooperación, la duda sobre si el diseño daña al usuario ha llevado a los reguladores a pisar terreno legal virgen.
Al identificar la adicción como un riesgo sistémico, Europa traza una línea roja que obliga a las grandes tecnológicas a replantearse sus métricas de interacción. Peter Chapman, del Instituto Knight-Georgetown, advierte que cualquier rediseño llevará tiempo, ya sea modificando la configuración por defecto o prohibiendo funciones concretas.
La respuesta de TikTok ha sido tajante. Su portavoz, Paolo Ganino, califica las conclusiones de «categóricamente falsas» y promete usar todos los recursos para impugnar el fallo. Esto augura una disputa larga, posiblemente de meses o años, similar a lo ocurrido con X, donde pasó más de un año entre las primeras conclusiones y la resolución formal.
Los analistas creen que la empresa ofrecerá cambios graduales mientras argumenta su defensa. Mientras tanto, en Estados Unidos, Meta afronta sus propios juicios con ejecutivos como Adam Mosseri defendiendo su gestión, mientras que TikTok y Snap optaron por pactar en demandas similares en California.
Para la Comisión, esto va más allá de un castigo puntual; es un intento de crear un marco jurídico que defina qué es un comportamiento saludable en el entorno digital. Bruselas parece dispuesta a adaptar sus órdenes según el control que ya posean los usuarios en cada caso. Si esta lógica se formaliza, otras jurisdicciones podrían seguir el ejemplo, actualizando sus leyes de consumo o fijando estándares para los sistemas de recomendación.