privacidad en internet

La red abierta de Telegram: Privacidad en internet


El empleo masivo de las tecnologías relacionadas al internet como aplicaciones móviles, puede generar una pregunta fundamental: ¿en qué medida afecta nuestras vidas? ¿Será este efecto negativo o positivo? ¿Podemos realmente confiar nuestra información privada a otros en internet? ¿Se puede realmente de disfrutar de privacidad en internet?

Recurrentemente sale en la palestra pública alguna compañía que reclama resolver todos los problemas de los usuarios, mientras confíen completamente en ella. Y usualmente son las primeras en explotar en conflictos sobre violación de privacidad.

Telegram: Pionero en privacidad

Algunos empresarios han usado este escepticismo para construir sus productos en torno a eso, enfocándose en la privacidad en internet y la libertad de expresión. Pavel Duron, el programador ruso creador de Telegram, es uno de ellos.

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Puede ser bastante difícil de creer que una aplicación de comunicación pueda tener tanta relevancia en ese sentido, pero después de una evaluación más cercana, podemos darnos cuenta que este tipo de aplicaciones cuentan con más de 3.5 billones de usuarios. En esencia, la lucha por la privacidad en internet de aplicaciones es un tema de discusión de absoluta relevancia.

Telegram ha sido un proyecto exitoso, que ha recaudado 2.5 billones de dólares via ICO. Sin embargo, no haremos referencia a su éxito económico. En este artículo vamos a evaluar los retos que nuestra sociedad enfrenta y cómo Telegram ha asumido una “misión” que justifica su acción como empresa.

Pasado y Presente

Telegram es una especialidad de una región rusa, donde los conflictos entre gobiernos y la oposición son frecuentes amenazas al status quo. No es raro que la idea de una forma segura de intercambiar infomación haya surgido en la mente de Durov después de que su apartamento fuera allanado por un grupo de operaciones especiales rusos.

A lo largo de la fundación de la empresa, Telegram ha sido obstaculizada e incluso ilegalizada en su propia patria, por rehusarse a complacer al gobierno en decodificar sus mensajes encriptados y compartir la información que comprometiese la privaciad en internet de los usuarios, violando el protocolo de propietario de Telegram.

Por años, el sistema de monetización de Telegram ha ido elevándose considerablemente, teniendo las características más evidentes de un éxito total. Inversores institucionales con experiencia y otros casuales podrían comparar a Telegram con un bote agujereado, donde el agua que fluye hacia dentro es dinero.

Telegram se suponía que fuera financiado por su propio fundador; mientras tanto el equipo de desarrollo se preocupaba por buscar una manera de financiarse económicamente de acuerdo a las dinámicas económicas actuales y que encajasen con el modelo planteado de la compañía, mejorando la privacidad y superioridad de la aplicación con este propósito.

Como resultado de los esfuerzos del equipo, un modelo apropiado para Telegram basado en criptomonedas conocido como GRAM, les ha permitido a los usuarios pagar por varios servicios que esta compañía ofrece. Es aquí donde entra en la misión de la empresa “Telegram Open Network”.

El plano mayor en la dinámica empresarial global

La empresa de servicios de mensajería más grande del mundo, Facebook Messenger, espera reintroducir la tecnología blockchain al público con su propia moneda, llamada “Facebook Coin”.

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Después de que la gente comenzó a considerar al Bitcoin, y en general a las criptomonedas, como una fachada especulativa, ha sido bastante difícil volver a convencer al público para que invierta seriamente en plataformas blockchain que superen la mentalidad “comprar bajo, vender alto”, de trading a corto plazo.

No es coincidencia que el dinero sea una parte importante para la forma de organización de un estado. En algún punto, el CEO de alguna compañía de tecnología podría pensar: “¿Estamos desarrollando una plataforma para publicar fotos de gatos…? ¿Acaso es lo único que se puede hacer?”

El asunto de la privacidad en internet también representa un reto, frente a las nuevas tecnologías del mercado y posibles hackers que puedan extraer datos sin el consentimiento de sus usuarios.

¿Qué es el estado?

Con un conteo de usuarios tan masivo, la importancia del producto se vuelve muchísimo más importante: ¡ni siquiera un estado tiene 2.3 billones de personas! Pero… ¿Qué es el Estado?

Las escuelas de pensamiento tradicionales establecen lo siguiente:

Población: Es la parte más esencial, ya que son quienes se erige la institucionalidad. “Estados donde la población comparte una visión política consensuada sobre creencias básicas, son los más estables”

Territorio: Un estado, país o ciudad está determinado por sus límites. Pueden surgir conflictos entre estados y países donde se establezcan fronteras. Los límites pueden cambiar por guerras, compras de territorio, o negociaciones entre gobiernos.

Soberanía: “Es la característica clave de un estado. La soberanía política implica que un estado tiene absoluta autoridad dentro de sus propios límites. Puede hacer leyes, elaborar política exterior y realizar acciones sin necesidad de la aprobación de alguna autoridad superior”

Gobierno: Un gobierno “es una institución mediante la cual se mantiene el orden social, provee servicios públicos y toma decisiones que son relevantes para los ciudadanos”

¿Estados «Virtuales»?

Compañías como Facebook comparten estos elementos. Sus usuarios son su población, la independencia es su compañía privada es su soberanía y su administración es su gobierno. El aspecto más interesante se trata sobre su territorio: podría considerarse como el espacio virtual como un territorio en sí mismo, donde Facebook puede alojarse.

Por otra parte, mientras que Facebook es un producto del intelecto, o de las ideas, su territorio yace en el intelecto de sus usuarios. Ellos piensan dentro del paradigma de Facebook y viven en sus condiciones de “ecosistema”, comunicándose mediante Messenger, compartiendo fotos, videos e información. Técnicamente podrían llamarse a este tipo de compañías como “Estados Virtuales”

Los estados virtuales tienen una importante ventaja: Los sistemas de leyes regulares no tienen idea de cómo manejarlos. Los estados “reales” han tenido siglos para resolver conflictos de maneras civilizadas, estableciendo normativas y códigos de conducta para cada esfera imaginable: leyes civiles, comerciales, marítimas, militares, entre otras.

Con gigantes de la tecnología levantándose en tan poco tiempo, los países y sus regulaciones no son lo suficientemente ágiles para reaccionar a estos cambios. De todas formas, la evolución del software siempre será mucho más rápida que la inserción y aprobación de una ley.

Nuevas dinámicas empresariales

Esta dinámica es similar a cómo funcionan los trabajos remotos comparados a los trabajos regulares de oficina. Ha tomado cierto tiempo para las compañías adaptarse a este nuevo estilo de trabajo y actualmente desarrollar equipos de trabajo a distancia. Una vez han sido reconocidas las variables del entorno (blockchain, trabajo a distancia), la productividad de estas empresas ha comenzado a subir como la espuma

Podríamos pensar que un sitio en internet es meramente una plataforma y que no utiliza a sus usuarios de ninguna manera. Los usuarios de Facebook no solo son “usuarios” per sé, sino que varían enteramente en sus creencias, acciones y puntos de vista sobre el mundo. Esto demuestra nuestra naturaleza individual.

Sin embargo, a medida que usamos productos de la tecnología, como Facebook, nos vamos adaptando a los valores que ellos, supuestamente, promueven. Libertad de expresión, privacidad, libertad y así por el estilo.

Facebook tiene una función para bloquear a aquellos usuarios que no se apegan a sus códigos de conducta, por lo que podemos decir que alguien que no esté bloqueado quiere decir que está de acuerdo está de acuerdo con los valores de Facebook. Aún así le vemos involucrados en problemas relacionados con la privacidad en internet.

¿Cuántos GRAM hay en un TON?

El equipo detrás de Telegram probablemente ha tenido en cuenta las mismas ideas que hemos discutido antes, probablemente considerando el concepto de “Estador Virtual”. El resultado es Telegram Open Network, un ecosistema de aplicaciones y servicios con sus propios algoritmos de encriptación, servicios de pago, servidores proxy, bots, almacenamiento de datos y más.

Los entusiastas de las criptomonedas pueden debatir si esta plataforma puede existir en la vida real o no, pero aquí nos limitamos a comentar las implicaciones del proyecto TON en nuestra sociedad.

El desarrollo de estados virtuales, (aunque nadie use este término aún), grandes compañías tienen mucho capital y otras empresas muchos usuarios, lo que se traduce en un nuevo nivel de poder. Uno que puede permitir potencialmente una verdadera soberanía e independencia de cualquier forma de estado donde estén localizados sus servidores.

La lucha por la privacidad en internet avanza con el surgimiento del anonimato radical como respuesta natural a la resistencia de las compañías que usan la información de los usuarios. Para remediar esto, ambas partes deben crear un balance, entre lo que es tolerable y razonable, de acuerdo a la legislación establecida a escala global.

No hay forma en que se pueda predecir lo que pueda ocurrir en el futuro de una sociedad que cada día está más influenciada por nuevas tecnologías, pero hay que tener consciencia de que con la debida supervisión y vigilancia, podemos darnos cuenta de los cambios de viento que soplan hoy día y orientar la dirección de nuestro barco hacia un mejor porvenir.

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