Los ensambladores y muchos usuarios podrían enfrentarse a una subida de precios en el almacenamiento doméstico si se confirman los últimos rumores: fuentes del sector afirman que Samsung está preparando la retirada de sus unidades SSD SATA en 2026, con un anuncio formal que podría llegar en el CES de ese año.
La información, difundida por el filtrador conocido como Moore’s Law Is Dead, situaría a Samsung fuera del mercado de unidades SATA terminadas tras agotar sus compromisos actuales, una decisión que, de ser cierta, modificaría la oferta disponible para equipos económicos, renovaciones y aparatos más antiguos que aún dependen de esta interfaz. Además, los rumores hablan de un cese real en la fabricación de discos SATA terminados, no sólo de una reorganización comercial. No obstante, un portavoz de Samsung emitió declaraciones a Wccftech negando que tenga en marcha una retirada gradual de unidades SATA, lo que deja una franja de incertidumbre hasta que haya confirmación oficial.
Tensión en la cadena de suministro y reacciones del sector
SATA ya no es la opción más rápida frente a NVMe, pero sigue siendo usada en equipos económicos y para determinados dispositivos móviles. Según los datos indican que alrededor de una quinta parte de los modelos más vendidos todavía usan SATA; Samsung aporta una gran porción de ese volumen, por lo que si termina produciéndose su retirada, podría reducir la oferta efectiva de unidades SATA en un momento en que la demanda total de almacenamiento crece. Y no es descartable que los compradores se vuelquen hacia los NVMe y que esto alimente aumentos de precio en ambas gamas.
La noticia llega en poco después de que Micron decidiera apartar su línea Crucial de consumo, una señal de que las grandes compañías están priorizando pedidos para centros de datos y proyectos relacionados con inteligencia artificial.
Micron seguirá proveyendo chips DRAM a socios conocidos en el mercado de accesorios, pero ha dejado claro que la memoria orientada al usuario doméstico deja de ser su foco principal. Esa doble presión -menos oferta de productos terminados por parte de grandes proveedores y un desvío de producción de componentes hacia clientes industriales- presiona los precios y la disponibilidad.
Mientras tanto, empresas ensambladoras y distribuidores podrían anticiparse a problemas de suministro comprando stock o ampliando contratos, una reacción que en situaciones anteriores ha derivado en subidas de precios.
A corto plazo conviene comparar precios entre modelos y vendedores antes de comprar y valorar si una inversión en NVMe resulta más sensata a largo plazo que optar por SATA porque, aunque inicialmente más caro, ofrece mayor rendimiento y, en muchos casos, mejor relación coste por gigabyte a mediano plazo.