SpaceX siempre prefirió el silencio de las oficinas privadas para maniobrar lejos de la mirada de Wall Street. La consigna oficial indicaba que no habría salida a bolsa hasta que sus naves pisaran suelo marciano de forma habitual. Sin embargo, WSJ informa que los planes parecen haber cambiado.
La fiebre por la IA y la necesidad de construir centros de datos en órbita precipitan una decisión que pocos esperaban hace apenas un año. Elon Musk parece ahora convencido de que la mejor vía para financiar esta infraestructura espacial es recurrir a los mercados públicos. Según fuentes conocedoras de la situación, el multimillonario tiene la vista puesta en julio para concretar esta operación financiera.
La idea de subir la computación a las estrellas no es solo una excentricidad. Musk cree que colocar servidores alimentados por energía solar alrededor de la Tierra otorga una ventaja competitiva a su empresa de inteligencia artificial, xAI. Esta empresa se encuentra actualmente por detrás de nombres como OpenAI o Google en volumen de usuarios e ingresos.
La conexión entre ambas entidades es evidente. SpaceX destinó unos 2000 millones de dólares a xAI. Además, el asistente virtual Grok ya atiende las dudas de los usuarios de Starlink. Si el proyecto prospera, xAI pasaría a ser el cliente principal de estas granjas de datos espaciales, consolidando un vínculo financiero que probablemente agrade a los inversores.
La carrera por el cielo computacional
La urgencia de Musk nace también de la competencia. Sam Altman, al frente de OpenAI, ya ha explorado la compra de fabricantes de cohetes para sus propios fines. Por su parte, Jeff Bezos coincide en que trasladar el procesamiento de datos al espacio tiene sentido técnico y ambiental. Los centros de datos terrestres consumen extensiones de terreno similares a Manhattan y agotan recursos locales como el agua, por no hablar de la energía. Llevar esta carga a la órbita elimina problemas de espacio. Creen que el vacío espacial puede ser un aliado, pero la construcción requiere una inversión que SpaceX no puede cubrir en solitario.
Bret Johnsen, responsable financiero de SpaceX, ya traslada a los inversores que el motivo central de su salida a bolsa es el despliegue de esta red de inteligencia artificial. Para lograrlo, la compañía depende del éxito de Starship. Este vehículo pesado es el único capaz de transportar la infraestructura necesaria, aunque todavía se encuentra en fase de pruebas sin carga útil operativa.
Pese a las quejas pasadas de Musk sobre las exigencias de cotizar en bolsa, el mercado de ofertas públicas parece ahora el camino más rápido para obtener las decenas de miles de millones de dólares que requiere esta nueva frontera tecnológica.