Han pasado casi cinco años desde el estreno de la actual generación de Sony. El ciclo de vida avanza y la sucesora ya asoma. Los últimos datos de Kepler L2, un informante habitual y fiable en foros, informa que la futura PlayStation 6 contará con 30 GB de memoria GDDR7. La cifra dobla prácticamente los 16 GB del modelo actual.
Al parecer, la compañía japonesa planea utilizar diez módulos de 3 GB. Aunque el bus de memoria bajaría a 160 bits, la velocidad de cada chip subiría hasta los 32 Gbps. Esto deja un ancho de banda de 640 GB/s, un registro superior a lo visto en la PS5 Pro.
No obstante, el mercado de componentes atraviesa un momento delicado. Persiste la escasez de memorias y afecta a toda la industria; la propia Valve tuvo que mover fechas de su máquina de juegos por este motivo. Sony confía en que el temporal amaine antes del lanzamiento, pero el riesgo está ahí.
Integrar esa cantidad de memoria encarece la fabricación en unos 100 dólares. Algunos usuarios piensan que rebajar la cifra a 20 GB podría contener el precio final, pero Kepler insiste en que esa cantidad se queda corta. Según esta versión, Sony prefiere asumir ese coste en la lista de materiales (BOM) y esperar a que los precios bajen después, antes que sacrificar potencia.
Dos PlayStation 6 y una fecha
Más allá de la memoria, se habla de dos procesadores distintos (SoC) en desarrollo. Uno iría destinado a la consola de sobremesa, integrando una CPU basada en la arquitectura AMD Zen 6 -posiblemente con caché apilada en 3D- y una gráfica con tecnología UDNA personalizada. El segundo chip responde a una PS 6 portátil.
Esta versión portátil tendría 24 GB de memoria LPDDR5X, lo que indica una potencia considerable para una consola portátil. La intención parece ser cubrir ambos terrenos con hardware dedicado. Para ver si estos planes se materializan, habrá que tener paciencia. Las estimaciones sitúan la llegada de la PS6 en 2027, coincidiendo con el año que AMD maneja para la próxima Xbox.