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El uso de la tecnología en pandemia hace repensar la privacidad

  • El cada vez mayor uso de la tecnología en pandemia tiene que hacer repensar la privacidad
  • Todo lo que hacemos pasa por compañías, que tienen detalles pormenorizados sobre dónde hacemos las compras, qué comidas preferimos, si jugamos online
  • Probablemente uno de los proyectos de protección de datos más interesantes que existen hoy es el de la Unión Europea, denominado Pan-European Privacy-Preserving Proximity Tracing

El cada vez mayor uso de la tecnología en pandemia, que ha llevado a que distintas empresas sepan qué hacemos, cuándo salimos de casa, y hasta qué comemos, indudablemente tiene que hacer repensar la privacidad personal. Justamente por eso, considerando los avances que se han dado en este sentido últimamente, es que queremos saber qué proyectos de protección de datos existen hoy, y cuáles son los objetivos de cada uno de ellos.

La tecnología, aliada en la pandemia y enemiga de la privacidad

En cualquier caso, nadie puede dudar de que, a lo largo del último año y ya un par de meses, le hemos entregado a muchas de las principales multinacionales, información concreta sobre nuestras actividades. Aunque desde luego estamos en presencia de una tendencia que se venía produciendo desde hace bastante, con el coronavirus y el posterior encierro en casa, muchos otros movimientos que eran físicos han pasado a ser virtuales.

En otras palabras, ya prácticamente todo lo que hacemos pasa por compañías como Google, Apple o Facebook, que tienen detalles pormenorizados sobre dónde hacemos las compras, qué comidas preferimos, si jugamos online, como por ejemplo en bonusfinder.com, etc. Es decir, como nunca antes, saben absolutamente todo acerca de nosotros.

Si a eso le sumamos que la información la obtienen de nuestros smartphones, y que estamos todo el día con ellos encima, más las horas de computadora personal si se trata de quienes teletrabajan, el escenario es de cuidado.

¿Qué proyectos de protección de datos existen hoy?

Probablemente uno de los proyectos de protección de datos más interesantes que existen hoy es el de la Unión Europea, denominado Pan-European Privacy-Preserving Proximity Tracing (PEPP-PT). Éste intenta, como propósito fundamental, el promocionar todo tipo de normativas, tecnologías y servicios que preserven la privacidad.

Es precisamente allí donde se unen la privacidad y la descentralización. Ya que, como la campaña bien indica en su denominación oficial, se busca lanzar un protocolo descentralizado, que no dependa de ninguna de todas estas organizaciones en particular, y de fácil acceso para quien quiera profundizar sobre sus datos online.

Este consorcio de Rastreo Paneuropeo de Proximidad para Preservar la Privacidad pretende, en simultáneo, «maximizar la velocidad y la capacidad en tiempo real de las respuestas nacionales a una pandemia».

Igualmente, no faltan quienes desconfían del PEPP-PT, y consideran que en realidad, aplica una idea centralizada.

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La teoría de «Los tres gigantes dormidos»

El caso es que, cuanto más y más profundas sean las soluciones tecnológicas a las que asistimos, también serán más los riesgos inherentes de esas prácticas. Algo de ello comentó John Morrison, en su ponencia Global e-Sustainability Initiative (GeSI), al referirse a la teoría de «Los tres gigantes dormidos» de la tecnología.

¿Y cuáles son los «tres gigantes dormidos»? Estamos hablando de los conceptos de privacidad, consentimiento, y veracidad de los datos. Los dos primeros ya fueron ampliamente discutidos. Al punto de que tanto Google como Apple han debido volver atrás algunas políticas como respuesta a mayores presiones gubernamentales.

En realidad, ahora mismo está en un punto máximo de tensión todo lo referido a la veracidad de los datos. Seguramente, los usuarios están tan temerosos de que alguien acceda a su información… como de que esa información no sea completamente cierta, y termine metiéndoles en un lío.

Y allí entra en juego que estamos en una etapa del mundo en la que cada vez se tiene más información. Pero esa información no puede compararse con datos de otros tiempos. Simplemente porque no se recabaron, no existen.

Conclusiones

Con todo esto sobre la mesa, la primera conclusión posible es que estamos en un punto de inflexión hacia el futuro. Si todavía no hemos saldado discusiones sobre la privacidad y el consentimiento, ahora nos exponemos a los peligros de una no lograda veracidad de los datos.

Los proyectos al respecto, por auspiciosos que sean, no terminan de conformar. Y el espiral de brindar información a las grandes firmas en que nos ha metido la pandemia, aún no arroja fechas ni diagnósticos claros.


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