criptomoneda Ómicron

La criptomoneda “Ómicron”, del mismo nombre que la nueva variante de coronavirus, experimenta una repentina subida en su precio cercana al 900%

Una nueva cepa de coronavirus, ómicron, ha provocado una agitación en los mercados mundiales de criptomonedas. Tras el anuncio de la OMS sobre la detección de la mutación, la mayoría de los principales activos registraron descensos. Esto ocurrió con Bitcoin y Ethereum, entre otros. Aunque lentamente, los activos digitales comienzan a recuperar sus valores previos anteriores a la noticia.

Sin embargo, se ha presentado una situación excepcional. Ómicron, una criptomoneda con el mismo nombre de la nueva variante del coronavirus, empezó a registrar importantes aumentos. Poco después del anuncio de la OMS, la criptomoneda aumentó de precio, pasando de $65 a $711. Esto representa un aumento cercano al 1 000 %, en un periodo no mayor a cuatro días.

No obstante, el mercado corrigió rápidamente el precio de la criptodivisa y su valor cayo hasta los $10 por unidad, para mediados de enero de 2022. Esto representa uno de sus valores mínimos más bajos en lo registrado del año.

El proyecto de Ómicron se creó entre octubre y noviembre, poco antes de que la OMS anunciara una nueva variante de COVID-19 con el mismo nombre. Esta coincidencia puede haber sido un resultado fortuito. No obstante, en el sitio web oficial del proyecto, solo se puede encontrar una documentación muy limitada respecto al nombre de la moneda y sus creadores han decidido permanecer en el anonimato.

Un poco más sobre la criptomoneda Ómicron

Si bien Ómicron puede parecer otra criptomoneda “meme”, en su página oficial se encuentra información que presenta la moneda como un proyecto con propósito y objetivos.

De acuerdo con la información de su sitio web, Ómicron es un protocolo descentralizado disponible en la red Arbitrum, el cual, funciona por medio de la token OMIC. Cada una de estas tokens se encuentra respaldada por activos en la reserva del sistema de la moneda, lo que le da un valor intrínseco que evita las fluctuaciones abruptas en su precio.

La coincidencia entre los nombres de la criptomoneda y la variante de la enfermedad puede ser una casualidad, pero despierta enormes sospechas el hecho de que Ómicron haya hecho su aparición justo después de que la primera información sobre la nueva mutación del virus llegara al público.

El sitio web del proyecto, las redes sociales y la documentación también parecen haberse creado «rápidamente». Así que, es muy probable que se trate de otra criptomoneda más con un nombre ingenioso, cuyo único objetivo es recaudar la mayor cantidad de dinero posible en un corto periodo de tiempo y al final la única persona que ganará dinero con su existencia será su creador.

¿Por qué está creciendo Ómicron?

Los analistas señalan que el aumento del precio de Ómicron está asociado al descubrimiento de una nueva cepa de coronavirus con el mismo nombre. El precio récord de la moneda fue de $711, alcanzado durante los primeros días del mes de diciembre. Sin embargo, al cabo de unas horas, su precio se redujo casi a la mitad y, en el momento de escribir este texto, disminuyó a $24.

¿Ómicron es una buena oportunidad de inversión?

Los criptoactivos basados en hechos populares o sucesos importantes no son una tendencia nueva. Tan solo el mes pasado, la criptomoneda SQUID, un proyecto inspirado en la serie “El juego del calamar”, pero sin relación con la serie ni con Netflix, experimentó un significativo aumento en su precio. Sin embargo, pronto registró una caída aún más espectacular, generando enormes pérdidas entre los inversionistas. Desgraciadamente, los nuevos usuarios del mercado de las criptomonedas se dejan llevar a menudo por el afán de lucro y el miedo a perder una oportunidad de inversión, pasando por alto el entendimiento de la premisa de los criptoactivos y sus posibles riesgos.

La estafa con SQUID, cuyos creadores hicieron un “tirón de alfombra” (Rug Pull), causó un gran revuelo en los medios de comunicación. En tan solo unos minutos, el valor de SQUID cayó de casi 3 000 dólares a 0.0007926 céntimos. Un caso similar ocurrió con la criptomoneda Mando, cuyos creadores también hicieron un Rug Pull, aprovechándose de la popularidad del programa televisivo.

En el caso de Ómicron, aún queda por ver las intenciones de sus creadores. Igualmente, se sigue sosteniendo que el nombre de la criptomoneda se dio antes de la aparición de la nueva variante del coronavirus. En este caso, se puede hablar de una curiosa coincidencia, aunque los más escépticos dirán que es una situación difícil de creer.

Los expertos advierten que la oferta máxima de la criptomoneda Ómicron está limitada a un millón de unidades. Sin embargo, los proveedores de datos como Messari, no proporcionan información detallada sobre la capitalización de mercado de la moneda.

En realidad, Ómicron sólo cotiza en una bolsa descentralizada denominada SushiSwap. Si bien es cierto que está respaldada por una cesta de activos que incluye la USD Coin (USDC), una criptodivisa estrechamente ligada al tipo de cambio del dólar, esto no es garantía de que el precio de Ómicron no pueda registrar aumentos o caídas rápidas en su precio.

El hecho de que la criptomoneda haya visto un crecimiento tan rápido ha sido básicamente una tendencia alcista de corto plazo. Sin embargo, este no es el único caso en el mercado de los criptoactivos. De hecho, es común que casi todos los días una criptodivisa empiece a registrar grandes subidas y, al cabo de un tiempo, caídas espectaculares. Estos movimientos a veces son controlados por los propios creadores del activo digital, quienes generan revuelo en la comunidad, utilizan el marketing de influencias, o se aprovechan de las tendencias populares de la cultura pop. Por el contrario, en ocasiones las turbulencias en los precios son generadas por los propios inversionistas. Esto se da por medio de la sobrevaloración de los activos, el marketing de susurros, y otras estrategias para movilizar a las masas. Antes de realizar cualquier movimiento de inversión, se debe considerar los intereses de los distintos actores del mercado y, aun así, actuar con cautela, pues si una oportunidad parece muy buena para ser cierta, probablemente no lo sea.

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