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Causas de por qué el monitor se apaga jugando y cómo solucionarlo

Uno de los problemas más frustrantes para cualquier jugador de PC es cuando el monitor se apaga jugando y el PC sigue funcionando con normalidad -los ventiladores giran, las luces permanecen encendidas y el sonido del juego continúa-. En un principio, lo habitual es pensar que la culpable sea la pantalla, pero en realidad, casi nunca lo es. Las causas van desde el sobrecalentamiento de la tarjeta gráfica hasta una fuente de alimentación insuficiente, pasando por drivers desactualizados o simples ajustes de energía mal configurados.


Por qué se apaga el monitor mientras juegas

La razón más habitual es el sobrecalentamiento de la GPU. Cuando una sesión de juego exige mucho a la tarjeta gráfica, la temperatura sube rápidamente. Si supera los límites seguros, el sistema puede cortar la señal de vídeo para proteger el hardware. Según la comunidad de Microsoft Q&A, si la pantalla se pone en negro pero el audio sigue sonando, lo más probable es un problema de GPU, no un fallo total del sistema. El rango de temperatura seguro para la mayoría de las GPU de escritorio durante el juego se sitúa entre 60 °C y 85 °C; superar los 90 °C de forma sostenida indica un problema serio de refrigeración.

La fuente de alimentación es el segundo sospechoso habitual. Los juegos más potentes pueden disparar el consumo de la GPU en fracciones de segundo. Si la fuente no tiene margen suficiente para esos picos de demanda, la señal de vídeo se interrumpe aunque el resto del equipo siga encendido. Algo parecido ocurre con los drivers de la tarjeta gráfica, si hay instalada una versión desactualizada o con errores puede provocar que Windows pierda la señal con el monitor al cambiar a pantalla completa o al cargar escenas muy exigentes.

Hay un tercer factor que habitualmente se pasa por alto, la configuración de energía de Windows. Si el sistema tiene activado el apagado automático de pantalla, puede interpretar ciertos estados del juego como inactividad y apagar el monitor aunque el juego esté corriendo. También pueden interferir tecnologías de sincronización como G-Sync o FreeSync cuando se activan simultáneamente o con cables que no las soportan correctamente.

Cómo diagnosticar el problema cuando el monitor se apaga jugando

Antes de tocar nada, conviene saber qué temperatura alcanza la GPU durante el juego. La herramienta gratuita MSI Afterburner permite ver la temperatura en tiempo real mediante una superposición sobre el juego. Si la GPU supera los 85–90 °C constantemente, el sobrecalentamiento es la causa más probable y hay que actuar sobre la refrigeración antes de cualquier otra cosa.

Si las temperaturas son correctas, el siguiente paso es revisar los cables. Un cable HDMI o DisplayPort en mal estado, o conectado a un puerto que no soporta la resolución y tasa de refresco configuradas, puede provocar pérdidas de señal intermitentes. Conviene probar con otro cable y, si es posible, con otro puerto de la GPU. También vale la pena comprobar que la tasa de refresco del monitor en Windows coincide con la que tiene configurada el juego, ya que una discrepancia puede causar que la pantalla se apague al entrar en modo pantalla completa.

Para descartar que sea un problema de ajustes de energía, hay que ir a Configuración -> Sistema -> Inicio/Apagado y establecer la opción de apagado de pantalla en Nunca mientras el equipo está enchufado. También, en el Administrador de dispositivos se puede acceder a las propiedades del monitor y desmarcar la opción que permite al sistema apagarlo para ahorrar energía.

Soluciones ordenadas de más sencilla a más técnica

Lo primero es actualizar los drivers de la GPU. Tanto NVIDIA como AMD publican actualizaciones periódicas que corrigen errores de estabilidad. Si el problema apareció justo después de instalar una reciente actualización, también puede ser útil volver a la versión anterior, ya que algunas actualizaciones introducen nuevos fallos. Después, si las temperaturas son altas, hay que limpiar el polvo acumulado en los ventiladores y disipadores de la tarjeta gráfica. La pasta térmica de la GPU pierde eficacia con el tiempo, y renovarla puede bajar la temperatura entre 5 y 10 °C.

Si G-Sync o FreeSync están activos, conviene desactivarlos temporalmente desde el panel de control de NVIDIA o AMD para comprobar si son los responsables. Cambiar el modo de pantalla del juego de pantalla completa exclusiva a ventana sin bordes también resuelve el problema en muchos casos, especialmente en títulos que tienen conflictos con estas tecnologías de sincronización.

Por último, si ninguna de las soluciones anteriores funciona y el PC sigue encendido mientras el monitor pierde la señal, merece la pena probar la GPU en otro equipo o conectar un monitor diferente. Cuando el problema persiste con hardware distinto, la fuente de alimentación o la propia tarjeta gráfica pueden estar fallando y requerir revisión o sustitución.

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