El engranaje legislativo en Estados Unidos sufre un parón repentino en lo que respecta a las criptomonedas. El proyecto de ley CLARITY, creado inicialmente para poner orden en el criptomercado, se encuentra paralizado debido a la retirada de apoyo por parte de Coinbase.
Brian Armstrong, su director ejecutivo del exchange, compartió el pasado sábado una crítica frontal en X, donde califica de inaceptables ciertos puntos del actual borrador. Según Armstrong, el texto actual pone en riesgo la creatividad financiera al prohibir de facto las acciones tokenizadas, lo que levanta un muro entre los mercados tradicionales y la tecnología blockchain.
Las preocupaciones no terminan ahí. Armstrong dice que la ley obligaría a entregar al gobierno datos de los usuarios de finanzas descentralizadas (DeFi), lo cual enciende las alarmas sobre la privacidad. Además, veta las monedas estables que ofrecen rendimiento. Sobre este último punto, el inversor Nic Carter advierte en X que eliminar la rentabilidad de las stablecoins frenaría su crecimiento durante toda una generación.
El analista Michaël van de Poppe se suma a las reacciones y cree que, de haberse aprobado la versión actual, las consecuencias habrían sido nefastas para las cotizaciones. Todo esto evidencia la grieta existente entre los reguladores y los profesionales, quienes sienten que la normativa tiene un cariz punitivo y carece de consultas reales con la industria.
Un margen para la negociación
A pesar del desencuentro, Armstrong intenta rebajar la temperatura frente a los rumores de que la Casa Blanca podría retirar su respaldo al proyecto. Insiste en que las conversaciones continúan activas para lograr un texto que satisfaga tanto a las empresas de criptoactivos como a los bancos comunitarios.
Esta pausa forzada parece abrir una ventana para el diálogo, una situación que Van de Poppe compara con el reglamento MiCA en Europa, el cual sufrió múltiples modificaciones antes de recibir luz verde. El precedente europeo hace pensar que los acuerdos requieren tiempo y no deben apresurarse.
Mientras el Senado estadounidense permanece dividido ante el temor de aprobar una normativa demasiado rígida, el sector DeFi teme que las medidas estrictas ahoguen la novedad tecnológica. Aún no se alcanza el equilibrio necesario, pero la suspensión del trámite legislativo ofrece una oportunidad para renegociar las condiciones. El debate sigue abierto y las tensiones, aunque palpables, mantienen a las partes sentadas en la mesa de negociación.