La memoria RAM más cara de la historia reciente no va a abaratarse de golpe. David McAfee, vicepresidente corporativo de AMD y responsable del negocio de canal de cliente y gráficos, fue claro durante el Computex 2026 al hablar de los precios de la DDR5 y el futuro del socket AM5. La recuperación llegará, pero hay que armarse de paciencia. Según McAfee, el mercado necesitará aproximadamente dos años para volver a un equilibrio real entre oferta y demanda.
La IA se comió la producción de DDR5
El diagnóstico de McAfee apunta directo a la inteligencia artificial como motor de la crisis. La demanda de memoria por parte de los centros de datos de IA ha absorbido gran parte de la capacidad productiva que los fabricantes habían destinado a DDR5, dejando al mercado de consumo con muy poco margen. Al mismo tiempo, la producción de DDR4 lleva uno o dos años reduciéndose sin parar, porque Samsung, Micron y la china CXMT han apostado fuerte por ampliar sus líneas de DDR5. El resultado es un vacío en ambos frentes. La DDR4 escasea porque ya casi no se fabrica, y la DDR5 escasea porque la IA se lleva lo que se produce.
Los números respaldan esa lectura. Según el seguimiento de precios de Tom’s Hardware, un kit de 32 GB de DDR5 que costaba entre 100 y 200 dólares en octubre de 2025 arranca ahora desde los 350 dólares, cuando hay stock. En algunos casos, los precios se han triplicado o cuadruplicado respecto a sus mínimos. Y no es solo la DDR5. La DDR4 también ha subido con fuerza, aunque de forma menos extrema, lo que deja a muchos usuarios sin una alternativa barata.
McAfee reconoce que el mercado de memoria siempre ha sido volátil, pero advierte que este ciclo tardará más en corregirse que los anteriores. La nueva capacidad de fabricación que están poniendo en marcha Samsung, Micron y CXMT ayudará, pero los plazos de construcción de fábricas de semiconductores se miden en años, no en meses. La previsión más optimista sitúa la normalización en torno a 2028, lo que coincide con el horizonte de dos años que maneja AMD y con las estimaciones que adelantamos en islaBit.
AM5 se queda, y el cambio de socket no tiene prisa
La otra gran noticia de la entrevista tiene que ver con el futuro de la plataforma de escritorio de AMD. AMD confirmó que el socket AM5 mantendrá soporte activo hasta al menos 2029, lo que quiere decir que acogerá como mínimo las arquitecturas Zen 6 y Zen 7. Es una extensión respecto al plan original, que apuntaba a una transición hacia 2027 o 2028 ligada a la llegada de la DDR6.
McAfee fue directo al hablar de por qué no hay prisa por cambiar de socket. Cambiar el zócalo del procesador tiene un coste de entrada muy alto, tanto en ingeniería como para el usuario final que tiene que renovar placa base y memoria. AMD solo dará ese paso cuando sea técnicamente necesario, es decir, cuando estándares como la DDR6 o el PCIe 6.0 no puedan funcionar correctamente sobre AM5. Por ahora, esa necesidad no existe.
El ejecutivo también comentó que no siempre que cambia el estándar se nota la diferencia en el uso real. Puso como ejemplo el salto de SSD de PCIe 4.0 a PCIe 5.0, que en la práctica apenas se percibe en el día a día. AMD quiere evitar forzar una renovación de plataforma que no aporte un beneficio tangible al usuario. Mientras AM5 pueda con lo que viene, AM5 se queda.
Qué significa esto para quien quiere montar o ampliar un PC
Para quien está pensando en construir o actualizar un equipo, el mensaje de AMD tiene una lectura práctica. Comprar DDR5 ahora sale caro, pero esperar dos años tampoco es una opción para todo el mundo. Un kit de 32 GB Corsair Vengeance DDR5-6000 pasó de unos 120 euros en octubre de 2025 a rondar los 450 euros actualmente. Quien ya tenga una plataforma AM5 puede al menos saber que no necesitará cambiar de socket en varios años, lo que da cierto margen para esperar a que los precios de la memoria bajen antes de ampliar capacidad.
En paralelo, la escasez de DDR5 ha disparado también el interés por módulos de dudosa procedencia. Ya informamos sobre cómo memorias DDR5 falsas con chips de plástico han inundado algunos mercados asiáticos aprovechando precisamente esta situación de escasez y precios disparados.